domingo, 11 de abril de 2021

NO NOS RENDIREMOS



En los ultimos estertores de mi vida,

siento haber transitado caminos dificiles,

sorteando tormentas y tempestades

que parecían insuperables, insalvables…

 

Lo peor, enfrenté y eludí las infamias

y vitupereos de mis gratuitos detractores,

sobreviviendo  arteras traiciones de “amigos”,

la hipocresia y la perfidia de falsos amores;

 

Me siento cansado, y no por eso renunciaré

a mis principios , mis utopias y quimeras,

é incluso, a la “toma del cielo

por asalto”.

Les confieso que lo hemos

intentado.

 

Algunos de los nuestros cayeron en el intento,

otros sobrevivieron. Pero, jamás

se rindieron, 

son los mas probados en la contienda clasista,

¡No importa si los falsarios

nos ningunearon!

 

No importa si los amanuenses

del capital

y el poder oculto,  desde sus cenáculos, 

proscribieron la lucha de clases

por  la lucha de géneros,

por la lucha de identidades  y la

lucha de razas…

 

Los que aun sonreímos, soñamos, amamos la humanidad,

la naturaleza y la justicia. 

Jamás arriaremos la bandera de la rebelión.

Esa es nuestra firme decision

irretractable. 

 

Declaramos a puño y letra:

no levantaremos las manos, 

no nos quebraremos, 

no nos rajaremos, 

no capitularemos, 

no nos rendiremos, 

no retrocederemos... 

Nos encontrarán junto al cañon

con  las botas bien puestas

sin doblar las corvas

y el fusil en ristre…

 

Estaré cansado, pero mi espiritu rebelde

aún brama con olor a pólvora. Entre tanto, “me siento bajo el molle

cara al viento solitario“, como diría el poeta

Arsenio Maita. Esperando lo peor o tal vez lo mejor.


Carlos Rafael 

miércoles, 24 de marzo de 2021

SILVIA LAZARTE

Cuando alguien de la familia o un amigo se muere, suele decirse todo lo mejor de él. Ese ritual social y hasta religioso post mortum, se hizo costumbre entre nosotros, sin duda alguna que, también aquellas condolencias como resultado de la consternación que nos embarga por la muerte de un buen ser humano, a diferencia de los hipócritas que nunca faltan.

Pero, hay momentos de gran trascendencia histórica que quedan testimoniados para siempre, por su contenido y profundo significado, como aquellos que corresponden a la  coyuntura política de la reorganización del viejo Estado boliviano, más allá de un frío registro cronológico de los hechos históricos.  

Recuerdo, que Silvia Lazarte, entonces Presidente de la Asamblea Constituyente, en circunstancias de una reunión de "coordinación" con los asesores del Núcleo Estratégico (José Luis Gutiérrez Surdan, Gonzalo Trigoso, Cecilia Rocabado y Constantino Escobar), para la elaboración de la nueva Constitución Política del Estado, en presencia de Álvaro García Linera, en el hall del  Palacio de Gobierno en Sucre, le enrostró a éste para decirle: "... ¡Yo sé que usted está conspirando contra el hermano Evo, no le voy a permitir, antes va pasar sobre mí cadáver! ..."

Los que presenciamos el incidente, quedamos perplejos por la audacia de una mujer quechua de pollera o mujer del pueblo que, no se arredró por nada ante el Vicepresidente Constitucional de la aún República de Bolivia, Álvaro García Linera, nada menos ante el  gran "kananchiri", el ideólogo y teórico del "Estado Plurinacional", del "proceso de cambio", del "Estado Aparente", de "Las tensiones creativas...", del maestro de "La Estrategia Envolvente", y tucuymas.

Álvaro García Linera, el ex guerrillero del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) locuaz dirigente y autodenominado "último jacobino", no podía disimular su sorpresa. Entonces, enmudeció sepulcralmente sin realizar esfuerzo alguno para replicar a la Pdte. de la Asamblea Constituyente. Su investidura de segundo hombre después de Evo Morales, había sido pulverizado en fracción de segundos por Silvia Lazarte, en demostración de su lealtad inquebrantable con su Jefazo o  hermano Evo Morales, como solía decir siempre.

El que había leído los 3.000 libros, despertaba serias sospechas por parte de Silvia Lazarte (una mujer de armas de llevar), que probablemente tenía información que solamente le concernía a ella, o tal vez sus propias razones para no confiar en Álvaro García Linera. Temía que éste algo tramaba, nada menos en un momento crucial de la lucha política, debido a las acciones de hecho que venía asumiendo los del movimiento cívico del oriente boliviano en contra del gobierno de Evo Morales.